Perfil
Soy María José Pizarro, senadora de la República por el Pacto Histórico y jefa de debate político de Iván Cepeda, próximo presidente de Colombia. Madre, hija de la paz y de Carlos Pizarro Leongómez.
He dedicado mi vida a luchar por la paz, la memoria, la justicia social y a construir una Colombia más digna, con oportunidades y desarrollo.
Te invito a conocer mi historia y trayectoria. En estos textos y materiales encontrarás el reflejo de mis luchas, aprendizajes y de un compromiso profundo con el país.
Lideresa política progresista de Colombia y América Latina. Ex precandidata presidencial, actual senadora de la República por el Pacto Histórico y jefa de debate político del candidato Iván Cepeda. Madre, hija de la paz y de Carlos Pizarro, firmante de Paz asesinado en campaña presidencial hace 35 años.
Ha dedicado su vida y luchas por la paz, la memoria, la justicia social y a construir una Colombia más digna, con oportunidades y desarrollo.
Su rol en la bancada de gobierno y vicepresidenta del Senado fueron claves para impulsar la aprobación de leyes trascendentales como la reforma pensional, la reforma laboral, la gratuidad en las instituciones públicas de educación superior, la prohibición de las corridas de toros, la Reforma Agraria, entre otros.
Ha sido elegida por siete años consecutivos como una de las mejores congresistas del país y una de las 100 mujeres más poderosas de Colombia por la Revista Forbes.
Trayectoria
Línea del tiempo
Un recorrido horizontal, visual y secuencial por la historia personal y política de María José Pizarro, resuelto como slideshow con navegación por hitos.
Una infancia clandestina
La violencia me obligó a exiliarme. Desde muy pequeña tuve que afrontar la persecución, lejos de casa, y vivir lejos de mi hogar. Mi niñez y juventud transcurrieron entre Colombia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, España y Francia.
Crecí con el amor de mis padres y abuelas, entre la vida revolucionaria, la política, las mudanzas, la zozobra y los cambios de colegio.
La familia
Soy nieta del almirante y comandante de las Fuerzas Armadas Juan Antonio Pizarro e hija de Myriam Rodríguez y Carlos Pizarro. Mi padre fue asesinado en 1990, cuando era candidato presidencial, tan solo 45 días después de firmar el proceso de paz más exitoso de Colombia y América Latina.
Madre joven, luchadora y migrante
Fui madre a los 22 años y tuve que salir nuevamente de Colombia exiliada. Aprendí a luchar y resistir como tantas madres que crían solas, estudian y trabajan lejos de su país, sin red de apoyo.
Fui mesera, vendedora ambulante, empleada doméstica. En 2007 me gradué en Joyería Artística en la Escuela Massana de Barcelona.
Raíces
Regresé a Colombia en 2010. Durante 20 años busqué mi historia y la del país; en ese proceso de memoria hice mi propia catarsis y, con ella, una colectiva.
Desde entonces camino y lucho codo a codo con víctimas, pueblos étnicos, comunidades campesinas, organizaciones y personas de todos los rincones del país.
Voz en el Congreso
He dedicado más de una década a la política. Fui elegida Representante a la Cámara por Bogotá en 2018 y Senadora de la República en 2022.
Desde el Congreso y los territorios he construido país con la gente, acompañando las luchas de millones de colombianos y colombianas por un país más justo.
Leyes para la gente
Lideré e impulsé leyes clave para las víctimas, las mujeres, la juventud y el desarrollo de Colombia: reformas pensional y laboral, gratuidad en la educación superior pública, ampliación de la Ley de Víctimas, ley contra la violencia política hacia las mujeres, prohibición de las corridas de toros y Reforma Agraria.
Primera en la historia
Fui la primera mujer de izquierda en llegar a la Vicepresidencia del Senado y la primera mujer en ocupar la Segunda Vicepresidencia de la Cámara de Representantes en el marco del Estatuto de la Oposición.
Presidí la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer y copresidí la Comisión de Paz. Desde esos espacios demostramos de lo que estamos hechas y abrimos camino para muchas más.
Reconocimientos
Recibí el título Honoris Causa como Historiadora y Gestora Patrimonial por la Universidad del Magdalena. Fui reconocida como una de las 100 mujeres más poderosas de Colombia por la revista Forbes.
Durante siete años consecutivos también fui reconocida como una de las mejores congresistas del país por Cifras y Conceptos.
De cara al 2026
En agosto de 2025 lancé mi precandidatura presidencial junto a miles de colombianas y colombianos que creen en este proyecto y en la necesidad de seguir transformando el país.
Como mujer progresista, asumí ese paso con la convicción de seguir construyendo la Colombia Nueva y de darle continuidad al gobierno del cambio.
Por Colombia, con Iván
Con el mismo sentido de responsabilidad, decidí poner al país por encima y declinar mi aspiración para respaldar con todas mis fuerzas a mis amigos, compañeros de lucha y colegas Iván Cepeda y Aida Quilcué.
Fue una decisión honesta, tomada desde el compromiso profundo por Colombia y el proyecto político, en coherencia con mi historia y con la manera en que entiendo la política.
El camino hacia mi nombre
Una familia de mujeres libertarias y decididas, la valiente indagación por las raíces, el exilio tantas veces visitado, el hallazgo del terruño, la maternidad, la conquista intelectual, el amor incondicional, la lucha política y el compromiso con el pueblo colombiano son algunos de los temas que atraviesan las páginas de este excepcional testimonio.
El camino hacia mi nombre describe la búsqueda de una mujer a toda prueba: su infancia difícil, violentada y llena de momentos extraordinarios; la juventud atribulada, libre y sazonada por el viaje; su adultez enérgica, lúcida y cruzada por el destino político de quien encontró la verdadera vocación al escarbar en la memoria.
“Afirmo que parí a mi padre”, nos dice María José Pizarro en este libro que contradice la sentencia final de Cien años de soledad, según la cual hay estirpes condenadas a no tener una segunda oportunidad sobre la tierra. Su relato, que discurre como el agua en una quebrada: accidentado, refrescante y cristalino, nos ayuda a entender que no solo es posible, sino que bien vale la pena intentar sostener la conversación franca y a los ojos que por tanto tiempo nos ha sido negada como nación.